Es un ingrediente típico de la cocina. Pero ahora te enumeraremos varios lugares de la casa donde la puedes utilizar además de  la cocina.

-Un puñado de sal marina sobre las primeras brasas hace arrancar más fácilmente un fuego.

-Distribuya sal por los cajones de un mueble. Esta terminará con los problemas de humedad.

-Para que las velas no goteen, disuelve sal en agua, a razón de 3 chucharadas soperas de sal por cada 1/2 litro de agua, y sumerja las velas en esta solución. Déjalas así toda la noche. A la mañana siguiente, séquelas al aire libre.

-Fabrique arcilla para modelar haciendo una pasta de sal. Las proporciones de mezcla son las siguientes: 1 volumen de sal por 2 de harina y 3/4 de agua. Mezcle la sal y la harina y añada el agua poco a poco hasta la obtención de una pasta firme y elástica que no se pegue a las manos. Esta pasta es perfecta para el modelado y se puede incluso pintar luego, una vez cocida en el horno a temperatura suave. Si le sobra puede guardarla varios días en la heladera envuelta en papel plástico.

-Un recipiente con agua salada absorbe el olor a pintura que haya quedado en una habitación.